No está todo perdido

Nuestros Mayores merecen una oportunidad

Presentación del programa

La orden del 11 de Febrero de 2008 publicada en el BOJA nº 39 del 25 de febrero plantea el ingreso en centros residenciales de personas mayores en riesgo de exclusión social.

Los problemas relacionados con el consumo de alcohol y otras drogas y los trastornos mentales de larga evolución inciden de forma directa en la situación de la persona con respecto a la sociedad, siendo uno de los principales motivos de su exclusión social.

En el año 2014 un estudio realizado en el Reino Unido realiza una revisión profunda de la situación de las personas consumidoras de drogas de larga evolución cuyas edades superan los 60 años concluyendo que muchos de ellos/ellas no acceder a los servicios asistenciales, incluso los profesionales de atención primaria son reacios a investigar sobre el consumo de alcohol y otras drogas, con lo que la detección y posible derivación a servicios especializados no es frecuente. Dicha reticencia profesional suele basarse en la convicción de que llegados a una cierta edad es muy difícil o incluso imposible cambiar las conductas. Contrariamente a lo que pueda parecer la revisión demostró que el porcentaje de éxito en personas que inician tratamiento en estas edades avanzadas es superior al de la población más joven.

La aplicación en la Comunidad Autónoma de Andalucía de la Orden del 11 de febrero de 2008 ha supuesto un cambio de paradigma en los modelos de intervención con las personas mayores residentes en centros. Los profesionales deben gestionar situaciones de conflicto provocadas por las conductas disruptivas que pueden presentar personas mayores con problemáticas relacionadas con el consumo de alcohol, psicofármacos y otras drogas, y/o problemas de salud mental. Al mismo tiempo la mayoría de estas personas no se halla en situación de dependencia física con lo que son libres para poder salir del entorno protector de la residencia y entrar en contacto con situaciones de riesgo. 

Durante el mes de Junio de 2019 la Dirección General de Mayores, a través del programa de formación del Instituto Andaluz de Administración Pública  organizó unas sesiones formativas para los profesionales de las residencias de mayores con el objetivo de escuchar su voz en relación a los residentes que presentan conductas disruptivas debido al consumo de alcohol y otras drogas u otros problemas de salud mental.

Los puntos más importantes que surgieron de estos encuentros profesionales multidisciplinares:

  • Ante esta nueva realidad son necesarios espacios de encuentro en los que los profesionales puedan diseñar estrategias de intervención conjuntas .En los centros residenciales de mayores intervienen muchos profesionales con distintos niveles de formación y con distintas competencias
  • Es imprescindible unificar criterios de intervención para mostrar a la persona mayor residente que presenta conductas de riesgo un mensaje coherente orientado a la mejora de su conducta disruptiva. Crear y definir un vocabulario básico introduciendo palabras clave como confidencialidad, objetivos, retos, dependencia, etc.
  • Se debe revisar la normativa existente ya que no está adaptada a estas nuevas realidades para definir medidas adecuadas a las situaciones que surgen ya sea en el propio proceso de la persona mayor que presenta la problemática, cómo en su interacción con otros/as residentes.
  • Es necesario incrementar el contacto con la comunidad con el objetivo de establecer una red/mapa de recursos de apoyo
  •  Se necesitan instrumentos rápidos y fáciles de manejar que permitan orientar el diagnóstico y establecer las principales pautas de actuación adaptadas a cada realidad para motivar a la persona a cambiar su comportamiento disruptivo
  • Los profesionales necesitan disponer de herramientas para gestionar las situaciones de conflicto. Es importante crear círculos de confianza que permitan afrontar el estrés que genera la interacción con personas consumidoras o con personas que presentan una crisis en su trastorno mental
  •  Gestionar la interacción con la familia de la persona en exclusión social, ya que en muchos casos existe pero se ha producido una desimplicación familiar a causa del consumo de  drogas
  • Incrementar el contacto y la colaboración con entidades y/o personas de apoyo que puedan acompañar a la persona afectada por una problemática relacionada con el consumo de  drogas y/o salud mental

Herramientas de trabajo

1. Ficha de registro de casos, planificación y seguimiento del trabajo individual

Su función es ofrecer al profesional una herramienta práctica para identificar las problemáticas que presenta la persona residente consumidora y al mismo tiempo planificar el proceso de cambio con el apoyo del mentor. Se definen objetivos de mejora y plazos para evaluar su consecución.

2. Diario del mentor

Instrumento de registro que permite al mentor anotar los distintos temas tratados en sus encuentros con el mayor residente, así como sus impresiones respecto a la receptividad y motivación conseguidas. Al mismo tiempo este instrumento refuerza la participación del mentor y su papel como modelo.

3. Díptico de apoyo a la labor del mentor

Dado que las personas que ejercen de mentores han sufrido la problemática causada por el consumo de alcohol y otras drogas, relacionarse con personas consumidoras en activo que no están receptivas al cambio, puede desencadenar recuerdos y emociones vinculadas a su experiencia personal, partiendo de esta posibilidad, se diseñó un pequeño díptico en formato papel para entregárselo a cada mentor voluntario con el objetivo de ofrecerles unas ideas clave que destaquen una función que nadie mejor que ellos/as puede ejercer.

Próximamente:

4. Pre-normativa. El decálogo del centro
5. Normativa

Financiación

La Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía mediante la Línea 3 de subvenciones a entidades privadas destinadas al desarrollo de programas en materia de drogodependencias y adicciones ,está financiando desde el año de 2020 el programa “NO ESTA TODO PERDIDO” diseñado por Centro de Estudios sobre Promoción de la Salud (CEPS) cuyo principal objetivo es crear un modelo de intervención y herramientas de apoyo para el abordaje de la problemática de las personas mayores consumidoras, residentes en los centros públicos de mayores que dependen de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación.

 Al mismo tiempo, el programa, quiere ofrecer un mensaje de esperanza tanto a los profesionales que deben abordar una realidad muy distinta a la que habitualmente atendían. Como a los afectados por el consumo para demostrarles que nunca es tarde para cambiar y vivir una vida mejor. 

Dicho programa hace énfasis en la función de los modelos de identificación, de ahí que cuente con la colaboración del alcohólicos rehabilitados que ejercen de mentores y acompañan a los mayores residentes en un proceso de apoyo y motivación hacia un cambio en su conducta de riesgo ya  la mejora de las consecuencias que de ella se derivan y que afectan, no sólo a su salud sino a la convivencia con otros residentes y con los profesionales que les atienden.